Bachelet abandona la carrera por la Secretaría General de la ONU tras perder respaldo de Chile
Por Redacción Diario Latina · 20 de septiembre de 2026 a las 12:03 p. m. · Fuente: France 24

La expresidenta de Chile Michelle Bachelet anunció este sábado 19 de septiembre que desiste de su aspiración a convertirse en la próxima Secretaria General de las Naciones Unidas. "Hoy anuncio que he decidido no continuar con la candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas", declaró, en un mensaje en el que además advirtió sobre lo que describió como una creciente crisis del multilateralismo.
La decisión de Bachelet llega apenas días después de que el actual mandatario chileno, José Antonio Kast, retirara formalmente el respaldo de su país a la postulación. Ese giro representó un golpe decisivo para las aspiraciones de la exmandataria, quien había construido su candidatura apoyándose, en parte, en el aval institucional de su nación de origen.
A la pérdida del apoyo oficial de Santiago se sumó otro factor determinante: la presión de sectores conservadores en Estados Unidos, que se movilizaron públicamente para impedir que Bachelet avanzara en el proceso de selección. Washington, como miembro permanente del Consejo de Seguridad con poder de veto, tiene una influencia decisiva sobre quién puede llegar a ocupar el cargo más alto del organismo multilateral.
El proceso para designar al próximo Secretario General de la ONU es, por diseño, una negociación compleja que combina votos en la Asamblea General con el visto bueno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido. Cualquiera de estas potencias puede vetar a un candidato, lo que convierte a las posturas de sus gobiernos en un factor tanto o más determinante que el mérito profesional de los aspirantes.

Para la comunidad latinoamericana, la salida de Bachelet de la carrera tiene un peso simbólico considerable. De haber prosperado, se habría convertido en la primera mujer y la primera persona de la región en dirigir Naciones Unidas desde su fundación, un hito que muchos veían como un reconocimiento tardío al peso político y demográfico de América Latina en el escenario internacional.
Bachelet no es una figura menor en el ámbito multilateral: fue Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos entre 2018 y 2022, además de haber presidido Chile en dos períodos no consecutivos. Su trayectoria la posicionaba como una de las candidatas con mayor experiencia diplomática y de gestión dentro de organismos internacionales, lo que hacía más notorio el retroceso de su candidatura por motivos esencialmente políticos.
El episodio también expone las tensiones internas dentro de Chile en un año marcado por el recambio presidencial. El giro de Kast, de perfil marcadamente conservador, respecto a la postura de gobiernos anteriores refleja cómo los cambios de signo político en la región pueden alterar de manera abrupta compromisos diplomáticos previamente asumidos, incluso en instancias que suelen presentarse como ajenas a la disputa partidaria doméstica.
Este tipo de disputas por la conducción de la ONU no son nuevas: en cada renovación del cargo, las grandes potencias han condicionado históricamente el resultado final, more allá de las preferencias regionales o los consensos previos entre bloques de países. La salida de Bachelet reabre el debate sobre cuán real es la posibilidad de que un candidato latinoamericano, o directamente una mujer, alcance finalmente ese puesto en el corto plazo.
Con la renuncia de Bachelet, el proceso de selección para la Secretaría General queda nuevamente abierto, en momentos en que el propio organismo enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad de acción frente a conflictos globales y una relación cada vez más tensa con Washington, que en los últimos años ha reducido su financiamiento y respaldo político a distintas agencias de Naciones Unidas.