El acuerdo petrolero entre Trump y Delcy Rodríguez desconcierta a las grandes petroleras de EE.UU.
Por Redacción Diario Latina · 19 de septiembre de 2026 a las 9:04 p. m. · Fuente: BBC Mundo

El anuncio de un nuevo acuerdo petrolero entre el gobierno de Donald Trump y la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez generó sorpresa no solo por su contenido, sino por quiénes quedaron fuera de la mesa de negociación. Ninguna de las grandes petroleras estadounidenses, con años de experiencia operando en Venezuela y en toda la región, figura como protagonista del pacto, lo que despierta dudas entre analistas y en la propia industria energética.
En lugar de recurrir a compañías consolidadas como ExxonMobil o Chevron, la administración estadounidense optó por trabajar con una empresa de bajo perfil, prácticamente desconocida fuera de círculos especializados. Esta elección resulta llamativa en un mercado donde la experiencia técnica, la infraestructura y el historial financiero suelen ser determinantes para operar en un país con la magnitud de reservas petroleras de Venezuela, las mayores certificadas del mundo.
Para la comunidad latina en Estados Unidos, especialmente para la numerosa diáspora venezolana radicada en Florida y otros estados, este tipo de movimientos no son un dato menor. Cualquier acercamiento entre Washington y Caracas repercute directamente en las perspectivas económicas y políticas de miles de familias que siguen de cerca la evolución de las sanciones, las licencias petroleras y el futuro del régimen de Nicolás Maduro.
Conviene recordar el contexto: durante años, Estados Unidos mantuvo un estricto régimen de sanciones sobre el sector petrolero venezolano, impulsado en gran medida por las políticas de la primera administración Trump y continuado, con matices, durante el gobierno de Joe Biden. Chevron fue la excepción más notoria, al operar bajo licencias específicas que le permitieron mantener cierta presencia en el país caribeño pese a las restricciones generales.

Ese historial hace aún más notable que, en esta nueva etapa, no sea Chevron ni ninguna de sus pares la que lidere el acercamiento. La ausencia de las majors sugiere que el interés detrás del acuerdo podría no ser puramente comercial o técnico, sino responder también a cálculos políticos, tanto de la Casa Blanca como del liderazgo chavista, en un momento de fuerte presión diplomática sobre Caracas.
Las grandes petroleras, por su parte, suelen priorizar la estabilidad jurídica y la previsibilidad regulatoria antes de comprometer capital en proyectos de gran escala. Venezuela, pese a su enorme potencial en la Faja del Orinoco, ha sido durante la última década un terreno complejo, marcado por expropiaciones, litigios internacionales y un marco legal cambiante que desalienta inversiones de largo plazo por parte de actores con accionistas y juntas directivas que responden a mercados bursátiles exigentes.
En ese escenario, una empresa pequeña y menos expuesta públicamente puede resultar más flexible para operar bajo condiciones inciertas, asumir riesgos regulatorios más altos o actuar como vehículo de negociaciones que involucran variables políticas además de las estrictamente energéticas. Esto explicaría, en parte, por qué el gobierno estadounidense recurrió a un socio atípico en lugar de las corporaciones tradicionales del sector.
El futuro de este acuerdo será observado con atención tanto en Washington como en América Latina, donde el petróleo venezolano sigue siendo una pieza clave del tablero geopolítico regional. Para los mercados energéticos globales, cualquier señal de reapertura, aunque sea parcial, del sector petrolero venezolano puede tener efectos sobre la oferta internacional de crudo y, en consecuencia, sobre los precios que impactan directamente en las economías latinoamericanas.
Mientras tanto, la comunidad venezolana y latina en Estados Unidos seguirá de cerca cada movimiento de esta negociación, consciente de que las decisiones que se tomen en torno al petróleo venezolano trascienden lo estrictamente comercial y tocan de lleno el futuro político del país sudamericano.