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Mente & Salud

Los medicamentos para bajar de peso también estarían reduciendo el deseo de tomar alcohol

Por Redacción Diario Latina · 22 de septiembre de 2026 a las 12:20 a. m. · Fuente: BBC Mundo

Los medicamentos para bajar de peso también estarían reduciendo el deseo de tomar alcohol

En los últimos meses se multiplicaron los testimonios de personas que toman medicamentos para perder peso, como los conocidos por marcas comerciales de agonistas de GLP-1, y que aseguran haber notado un cambio inesperado: perdieron por completo las ganas de tomar alcohol.

Algunos usuarios relatan que, tras iniciar el tratamiento, una copa de vino o una cerveza que antes disfrutaban ahora les resulta indiferente o incluso desagradable. Otros describen episodios de náuseas al beber, lo que los llevó a reducir drásticamente o abandonar el consumo por completo.

Estas fórmulas fueron desarrolladas originalmente para tratar la diabetes tipo 2 y, más adelante, se popularizaron como tratamiento contra la obesidad debido a su capacidad de reducir el apetito y generar sensación de saciedad. Su mecanismo de acción imita a una hormona intestinal que regula el hambre y actúa sobre el cerebro.

Lo novedoso, según reportan quienes los consumen, es que ese efecto no se limitaría a la comida: también parecería alcanzar a otros estímulos placenteros, como el deseo de beber alcohol, lo que sugiere que estos fármacos podrían estar interviniendo en circuitos cerebrales vinculados a la recompensa en un sentido más amplio.

Este fenómeno no es del todo sorpresivo para la comunidad científica. Investigaciones previas en modelos animales ya habían sugerido que los receptores de GLP-1 no solo están presentes en el intestino, sino también en regiones del cerebro asociadas al sistema de recompensa, el mismo que interviene en las adicciones al tabaco, las drogas y el alcohol.

Los medicamentos para bajar de peso también estarían reduciendo el deseo de tomar alcohol

Por eso, en los últimos años distintos equipos de investigación comenzaron a explorar si estos medicamentos podrían tener una aplicación futura en el tratamiento de trastornos por consumo de alcohol u otras adicciones, más allá de su uso original para la pérdida de peso y el control de la diabetes.

El interés no es menor si se considera el peso que tiene el consumo problemático de alcohol en la salud pública, tanto en Estados Unidos como en América Latina. Se trata de una de las principales causas evitables de enfermedades hepáticas, cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, además de estar asociado a accidentes de tránsito y problemas de salud mental.

En la comunidad latina en Estados Unidos, el acceso a tratamientos para la obesidad y la diabetes ya venía siendo motivo de debate por su alto costo y la disparidad en la cobertura de seguros médicos. Si se confirmara un beneficio adicional vinculado al consumo de alcohol, la discusión sobre accesibilidad y equidad en el acceso a estos medicamentos podría tomar aún más relevancia.

Por ahora, los relatos sobre la disminución del deseo de beber son en su mayoría anecdóticos y provienen de la experiencia personal de los pacientes, no de ensayos clínicos diseñados específicamente para medir ese efecto. Los especialistas remarcan la necesidad de más estudios controlados antes de sacar conclusiones firmes sobre esta posible propiedad de los fármacos.

Mientras tanto, el hallazgo alimenta un debate más amplio sobre los alcances reales de esta nueva generación de tratamientos, que en pocos años pasaron de ser vistos como una herramienta puntual contra la obesidad a estudiarse como posibles moduladores de distintos comportamientos relacionados con el placer y la recompensa.

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